MÚSICOS DE SIEMPRE

(La Habana, 1908-1971)
Pianista y director de orquesta. Es hijo del notable músico José Belén Puig, de quien heredó el nombre y el gusto por el piano. Comenzó sus estudios musicales en el hogar, al lado de su progenitor. Apenas contaba con 8 años cuando se sentó por primera vez ante el teclado.

Cheo Belen Puig-Además de la enseñanza paterna, Cheo, que era su apodo, recibió clases de los mejores profesores que entonces había en la capital cubana, entre ellos Fernando Cenicer. Luego continuó el aprendizaje en el Conservatorio Municipal de La Habana, hoy Amadeo Roldán.

Desde que concluyó sus estudios, y antes también, pues tocaba a los 15 años en la charanga francesa dirigida por su padres, a los 26 años, ya con una enorme experiencia acrecentada por su talento, el joven músico se integró a las agrupaciones charangueras y bandas de jazz de “Tata” Pereira, Alberto Rivera y Calixto Allende.

En 1934 creó su orquesta y se acompañó del excelente cantante Pablo Quevedo, quien le hizo conocer la gloria, pues este intérprete arrastraba tras de sí a grandes masas de admiradores. Otras de las figuras importantes de la música nacional, como la Reina del Danzonete, Paulina Álvarez, también integraron la nómina de la agrupación, referente obligado de las grandes en Cuba. El formato de la orquesta estaba conformado por Julián Fiallo (flauta), Carlos del Castillo (violín), Rufino Cárdenas (güiro), Juan García (timbal) y el director, que tocaba el clarinete. Además del piano, Cheo Belén Puig comenzó y dejó atrás estudios de medicina, pero en 1940 se graduó en Derecho Civil.

Cheo Belén Puig era considerado el mejor pianista de danzones de Cuba, hasta su fallecimiento. Compositor de danzones, entregó al pentagrama nacional piezas antológicas como, entre otras muchas: San Lázaro te acompañe, Un guajiro en la montaña, Cojan puesto, Meditación. Del mismo modo en su quehacer hay notables boleros. Director de la orquesta que ostentaba su nombre, hizo valedera la frase “de herencia le viene al galgo”.