GÉNEROS MUSICALES

chekereLa música afrocubana tiene sus raíces claramente definidas en los ritmos de los esclavos traídos a la fuerza desde África por los colonizadores españoles, a partir del siglo XVII y hasta el XIX. Aunque vinieron de diferentes etnias, como efik, arará, abakuá, ewe-fon y bantúes, sin dudas los que más aportaron a la cultura cubana, específicamente a la música, fueron los yoruba, con su religión y sistema de bailes y tambores batá. Por eso muchas veces a la música afrocubana algunos le denominan música yoruba, pero en general su origen es música religiosa profana yoruba, congo, abakuá, rumba y conga.

Los españoles unían en los barracones a esclavos africanos de distintas procedencias y etnias, para evitar agrupaciones y rebeliones, por lo que cada barracón se convirtió en un mosaico de culturas, en el que se mezcló creencias, danzas, música…, todo celebrado de forma secreta, hasta que comenzaron a identificar sus dioses con santos de la religión católica y comenzó el proceso de sincretización. Surgió así la santería y también la música afrocubana. Ellosreprodujeron sus instrumentos de percusión, aunque con cambios en su morfología y funciones.

Pero como los habitantes de la isla, africanos y afrocubanos, tenían derecho a reunirse en cabildos, comenzó entre ellos una comunicación libre que incluyó las danzas de santería y la adoración a sus dioses, como una expresión más popular y menos religiosa. Surgen la conga y la rumba. Ya el son, que combina influencias africanas y españolas, se clasifica más apropiadamente como criollo.

De esa forma, los orishas —dioses de la religión yoruba— son reconocidos en Cuba desde hace casi cinco siglos, reflejados con sus características humanas y aquellos elementos que los distinguen, entre ellos: colores, música, animales, preferencias en alimentos y bebidas. Derivada de la cultura yoruba se generó la llamada Regla Ocha, popularmente conocida como Santería, que tiene como centro de culto a eso orishas con diferentes mitos y atributos.

Así los esclavos africanos fueron asimilando los romances españoles y hasta las contradanzas francesas, y crearon nuevas formas de cantar y bailar. Conocieron nuevos instrumentos musicales, desconocidos en su tierra de origen: los de las bandas militares, la bandurria, el laúd, la guitarra y se acostumbraron a tocarlos con facilidad.

La síncopa, por ejemplo, es una de las características principales de la música negra, según explicaba Fernando Ortiz. La síncopa es el ritmo natural del negro, la risa de su música, su elogio vivo, que no se encuentra en la música europea ni siquiera en la negra de Haití, ni en los afroangloamericanos, sino en Cuba y Brasil y en alguna que otra zona.

Entre la inmensa cantidad de cultivadores, profesionales o no, de la música afrocubana, se destaca sin dudas el reconocido intérprete Lázaro Ross, ya fallecido, quien llegó a convertirse en el cantor por excelencia de la música afrocubana. Sus tres discos fueron premiados: Yemayá (1999), Oshún (2001) y Shangó (2002), los que a su vez fueron nominados al Grammy Latino. También, el Conjunto Folclórico Nacional y la agrupación Yoruba Andabo, que mezcla música y bailes afrocubanos en sus espectáculos. A partir de 1994, el grupo pasó a ser la Compañía Folklórica Yoruba Andabo, integrada por 16 artistas (cantantes, percusionistas y bailarines).