GÉNEROS MUSICALES

pailasEl danzón es un ritmo bailable rápido, de origen cubano, derivado de la danza criolla y creado por el compositor matancero Miguel Faílde y Pérez en 1879. Su nombre proviene de otro género cubano llamado de dos diferentes formas: habanera o danza criolla, que en la segunda mitad del siglo XIX se puso muy de moda en la isla. En Cuba se interpreta con predominio de instrumentos de viento, flauta, violines, timbales y percusión cubana. Forma parte de la música tradicional de Cuba y México.


tumbadoraEl primer danzón conocido: Las Alturas de Simpson, se escuchó por vez primera el 1 de enero de 1879 en el Liceo de la occidental provincia de Matanzas. Lo interpretó una orquesta típica de viento, que contaba con cornetín, trombón de pistones, figle, clarinetes en DO, violines, contrabajo, timbales y güiro criollo, bajo la dirección de Miguel Faílde, creador del género.
En la primera y segunda décadas del siglo XX el danzón comenzó a perfilar su forma definitiva e incorporar elementos de otros ritmos y géneros cubanos, principalmente del son cubano y luego del son montuno. El destacado musicólogo cubano Helio Orovio explica: «En el 1910, José Urfé, compositor, director y clarinetista, revoluciona el danzón cubano al insertar, en su parte final, un montuno de son al estilo de los figurados de los treseros orientales». Este danzón se titula El bombín de Barreto.

Después surgieron creadores como Raimundo Valenzuela, Enrique Peña, Chencho Cruz, Corbacho, Felipe Valdés, Antonio María Romeu, Eliseo Grenet, Ricardo Reverón y Pablo O’Farrill, quienes con sus aportes mejoraron el aspecto interpretativo del danzón.

Ya comenzando el segundo cuarto del siglo XX, se destacaron en Cuba excelentes orquestas que interpretaban danzones, como la de Antonio María Romeu, en la que resaltó el cantante Barbarito Diez, quien marcó toda una época de la cancionística de la isla.

clavesSiguiendo con la influencia del son cubano, Orestes López, contrabajista de la orquesta Arcaño y sus Maravillas, crea su danzón mambo en 1938, al que incorporó en el final un motivo sincopado como el del Tres en el son cubano, dando origen a un nuevo estilo rítmico en el danzón, que alcanza su mejor definición en otros géneros musicales: el mambo de Dámaso Pérez Prado y el cha-cha-chá de Enrique Jorrín.

Fuera de alguna innovación de tipo instrumental, el danzón no sufrió alteraciones hasta que el matancero Aniceto Díaz mezcló varios elementos del mismo con otros del son cubano y creó el danzonete en 1929. A partir entonces del auge del chachachá, el mambo y el danzonete, el danzón entró en decadencia.

El danzón llegó a Yucatán, México, en 1890 y se extendió a otras zonas del país azteca, donde reafirmó su enorme popularidad, gracias a la afluencia de músicos cubanos como la Orquesta Aragón, Benny Moré o Dámaso Pérez Prado, quienes llegaron a constituir un elemento activo en la vida cultural de ese pueblo. De ahí el arraigo que el danzón mantuvo en México, concretamente en el Puerto de Veracruz, a donde lo llevaron los inmigrantes cubanos. Actualmente forma parte importante de la cultura y tradiciones de esa ciudad, donde ha sido adoptado como un elemento propio de su identidad. Actualmente, en el Distrito Federal de la capital mexicana el danzón sigue causando gran impacto, por lo que allí se concentra la mayor cantidad de “danzoneros”: bailadores, músicos, salones y plazas para bailar este ritmo cubano que México aceptó, quiso y cuidó como a un hijo, hasta el punto de que las agrupaciones de mariachi también interpretan danzones.