GÉNEROS MUSICALES

tresEl changüí constituye no solo una clase de música muy específica, sino también una manera de festejo popular interfamiliar con música-verso, baile y diversión, de relación gesto-musical y hasta de expresión psicomusical y cultural, arraigadas en costumbres y un modo de vida que tipifica a las zonas rurales y urbanas de la provincia de Guantánamo, en lo más oriental del archipiélago cubano, y otras regiones circundantes. Es el género musical que más se aproxima al son, siendo catalogado como su célula genuina.

Como género, el changüí incide en una expresión de fuerte arraigo popular y notoria participación interactiva entre tocadores, versificadores y bailadores, muy singulares rasgos en los patrones melódico-rítmicos, acentuaciones y distribuciones que definen su gramática y articulación musical, y especial fuerza músico-bailable, festiva y versificadora.

bongoEl comienzo del changüí en Guantánamo se remonta al siglo XIX (aproximadamente 1860), cuando familias enteras iniciaron esta tradición en fiestas interminables que se realizaban, sobre todo, en las zonas de Yateras, El Salvador, Manuel Tames y Guantánamo.

El compás del changüí es de 2 x 4, y sus letras ocurrentes según la inspiración del cantante. Su estructura consta de dos secciones:

  • la copla o exposición realizada por todos los integrantes del grupo al unísono,
  • y el montuno, en el que un solista lleva la guía y realiza las improvisaciones alternando con el coro que responde al estribillo.

Después se incorporan los improvisadores o regineros para armar la controversia. Generalmente se cantaba en cuartetas y los temas siempre han sido la mujer, la campiña, y los asuntos domésticos, sociales o políticos. Al inicio, el changüí tuvo su período de auge en Navidad, Noche Buena, Fin de Año y fiestas de santos.
Los elementos instrumentales tímbrico-sonoros básicos del changüí se mantienen hasta nuestros días: tres, bongó, marímbula, guayo y maracas.

El tres, instrumento típico para interpretar la música campesina y el son cubano, es su base fundamental por las posibilidades que brinda a la interpretación e improvisación. Se dice que sin tres no hay changüí. «Es quien plantea el tema, da pie a la entrada del resto del grupo, dobla la melodía que hace el cantante, realizando los llamados pasos de calle (puentes entre una y otra frase), introduce la descarga y conduce al clímax de despedida. El tresero changüisero nunca pone acordes, pues su instrumento tiene esencialmente una función melódico-rítmica».

El bongó de monte es más grande que el normal y no mantiene un patrón estándar como en el son, sino que ejecuta repartos y acentuaciones similares a lo que hace el quinto en la rumba, además de ciertos bramidos muy característicos.

La marímbula, un instrumento casi extinguido de los formatos musicales cubanos, desempeña un papel fundamental en el changüí; su sonido se asemeja al del bajo, pero con una afinación indeterminada. A ellos se suman luego el guayo y las maracas creando una sonoridad incomparable.

También el changüí establece contacto específico y muy importante con el son, sin desestimar su autonomía y su papel como inductor de vitales marcas de identidad zonal. Desde los finales de siglo XIX hasta casi mediados del XX, se manifiesta un sinnúmero de tocadores, bailadores, cantores y creadores del changüí, tanto del campo como de la ciudad.

Algunos de los nombres más significativos de su historia son:

  • "Chito" Latamblé,
  • Antonio Cisneros "Ñico ya",
  • Eduardo Goulet más conocido como "Pipi el rey del Changüí en Yateras" y director del Grupo Estrellas Campesinas,
  • Asunción Gainza, tresera comparada con cualquiera de las mejores de su tiempo,
  • María Guevara, quien deslumbraba con el bongó,
  • Roberto Bauta, autor del antológico tema El guararey de Pastora,
  • la singular bailadora Evelia Noblet
  • y el carismático Saturnino Olivares "Nino",

Hasta llegar a los más jóvenes y continuadores de la tradición, como:
El guajiro Celso Fernández,
la voz obligada e inconfundible de "Mikiki",
y la nobleza y talento de Ariel Daudinot "El Zorro".
También el aporte de músicos populares que en múltiples contactos (directos o indirectos) con los nutrientes, toman, mezclan y sintetizan diversas manifestaciones, las estilizan y proyectan, como ha sucedido en diferentes momentos históricos, con: Chito, Lilí Martínez, Arsenio Rodríguez, Speck, Bauta, Juan Formell y los Van-Van, y Elio Revé, entre otros.

Precisamente Elio Revé Matos, considerado el Padre del changüí, lo lleva a La Habana en 1955 y da a conocer esta forma de hacer música sonora, montuna y campesina, cuando en 1958 funda su primera orquesta en el cabaré Allec fusionó el changüí con el son, lo que abrió una nueva etapa al llevar elementos rítmicos y de forma del changüí al son, denominándolo changüí-son. Hoy su hijo, Elito Revé, continúa desarrollando y dando a conocer el changüí contemporáneo a nivel internacional.

Aunque los cubanos han aportado al mundo más de 25 géneros musicales, como el chachachá, el danzón y el son, por mencionar algunos, el changüí sigue siendo la madre del son.