CULTURA

Por su privilegiada situación geográfica y el gran comercio, Cuba pudo disfrutar antes que España y algunos países imperiales, los inventos que poco a poco fueron poblando el mundo. El ferrocarril llegó en 1837 y el cine en enero de 1897. La fotografía fue muy bien recibida, cuando en La Habana de 1840 se comenzaron a vender los primeros equipos para hacer daguerrotipos, con lo cual se inició la historia de la fotografía cubana.

 

Corría el mes de marzo de 1840 cuando Pedro Téllez Girón, hijo del Capitán General de la isla, recibió desde París una cámara para hacer daguerrotipos. Sin embargo, el primer fotógrafo cubano fue Esteban de Arteaga, quien realizaba retratos y paisajes, y se destacó como profesor de daguerrotipo e importador de aparatos y reactivos químicos.

La fotografía surgió en el mundo y se introdujo en Cuba debido, precisamente, a que el hombre, a lo largo de la historia, ha tratado de estudiar la naturaleza que lo rodea y a sí mismo, y quiso dejar constancia de estas observaciones para el futuro.

Acogida como impactante adelanto científico-técnico, no solo como memoria histórico-visual de la humanidad y sus más grandes sucesos, sino también como medio de expresión de nuestra espiritualidad, la fotografía, tras su descubrimiento en Francia (1839), en un momento de tránsito de la sociedad preindustrial a la sociedad industrial, representó en sus inicios la consecución de uno de los más grandes anhelos del género humano: la reproducción de la realidad circundante con la mayor fidelidad posibley al hombre como parte de la misma.
Los primeros fotógrafos en Cuba fueron extranjeros. Después de Téllez-Girón y Halsey, vinieron R. W. Hoit de los Estados Unidos; Antonio Rezzonico, un canadiense de origen italiano; y los franceses Marc Vallate, Juan Francisco Delmés, José André y Eugenio Lacroix. De los Estados Unidos también llegaron otros, entre ellos: Charles D. Fredricks, que se estableció primeramente en 1857 con Penabert, en Obispo Nº 98.

Desde su temprana llegada a las costas cubanas, la fotografía se enlazó con la historia de la isla. Algunos fotógrafos se aventuraron a viajar en un carromato con el pesado equipo y un ayudante, para retratar rincones de la ciudad o paisajes rurales. También comenzaron a captar los sucesos que ocurrían en la comunidad: incendios, misas de campaña, derrumbes y otros acontecimientos de interés social, iniciando una nueva especialidad: la fotografía informativa y documental.
El primer estudio fotográfico público de Cuba y de América Latina que se conoce fue el del daguerrotipista estadounidense George W. Halsey, quien comenzó a trabajar en enero de 1841, en la azotea del Real Colegio de Conocimientos Útiles, en La Habana Vieja.

Aunque todavía se sigue haciendo, en alguna medida, la fotografía épica de los años 1860, hoy una gran cantidad de artistas, muchos de ellos provenientes de las escuelas de Artes Plásticas, influenciados por artistas estadounidenses y europeos se están dedicando a la fotografía creativa. También existe un pequeño grupo que, con una visión conceptualista, realiza un trabajo documental en forma de serie o ensayo fotográfico, menos periodístico. Otro grupo de artistas se aferra a lo más moderno de la tecnología, trabajando el arte digital, pero sin desviarse de la fotografía.

La fotografía cubana, como función, surgió debido a una necesidad informativo-comunicativa y documental-testimonial. Se considera una de las más ricas de América Latina (junto a la mexicana, la brasileña y la argentina), por la gran variedad de estilos expresivos y la alta calidad técnico-artístico-informativa. Desde su surgimiento ha transitado por temas tan diversos como el retrato, el paisaje y la arquitectura, hasta la fotografía publicitaria y, sobre todo, por la fotografía social, pasando también por el desnudo, las manipulaciones esteticistas y la fotografía científica.

Un momento importante para los fotógrafos cubanos devino la creación en 1992 del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica, con el propósito de salvar, conservar y difundir la fotografía cubana y mundial. La Casa de la Cultura de la Habana Vieja resultó el centro escogido como sede de esta organización, que agrupa a más de 500 colaboradores afiliados al Fondo Iberoamericano de Fotografía con sede en México.

Pero si de recuento se trata, seis años antes, exactamente, el 15 de noviembre de 1986, nació la Fototeca de Cuba, institución adscrita al Consejo Nacional de las Artes Plásticas del Ministerio de Cultura, en cuyas bóvedas se guarda la memoria iconográfica de más de 160 años de fotografía cubana, con más de 21 000 fotografías y 17 000 negativos de diferentes soportes, así como una buena colección de libros, documentos, revistas y catálogos de Cuba y de otros países.

Entre los principales exponentes de la fotografía cubana, se encuentran Alberto Korda (reconocido internacionalmente por la foto que hizo al Che), Ernesto Fernández, Roberto Salas, Liborio Noval, José Alberto Figueroa, Julio A. Larramendi, Raúl Corrales, Angel Alderete y Rigoberto Senarega, entre otros.