CULTURA

Cuba, rica en manifestaciones artísticas y creativas, no ha sido ajena al desarrollo de la escultura, que fue evolucionando de obras provenientes del exterior o de artistas foráneos, en el siglo XIX, pasando por los monumentos en homenaje a los patriotas de las luchas independentistas en las primeras décadas del siglo XX, hasta llegar al triunfo revolucionario de 1959 cuando, a finales de 1960 se crean grupos interdisciplinarios de arquitectos y escultores que devinieron todo un movimiento actual, consolidado y representativo, con una obra relevante y prolífera.

En la etapa colonial cubana, la escultura, como todas las artes de la época, responderá a cánones establecidos que provienen del exterior y a los intereses de las clases en el poder, con la lógica cercanía estética a las creaciones que responden a los estilos desarrollados en el Viejo Continente. Surgen así obras escultóricas con temas religiosos, funerales y conmemorativos, como: la Fuente de la India o de La Noble Habana (1837), creada por el italiano Giuseppe Gaggini. Esta obra, de carácter ambiental, fue trasladada desde Italia hasta La Habana por encargo del Conde de Villanueva don Claudio Martínez de Pinillos. Sin embargo, José Villalta Saavedra, quien ejecuta en la entrada de la Necrópolis de Colón relieves y esculturas en mármol de Carrara, es uno de los primeros artistas que conforman la lista de escultores cubanos junto a Miguel Melero y Guillermina Lázaro.

India-de-Rita-LongaEn la primera mitad del siglo XX, según designios del ideal imperante en aquel momento, la escultura continúa su evolución, ahora erigiendo monumentos en homenaje a los patriotas de las luchas independentistas y de aquellos que gobernaron en la isla. De esa época son el Monumento a Maceo (1916), realizado por el italiano Doménico Boni; el Monumento a Máximo Gómez (1935), del también italiano Aldo Gamba; y el Monumento a Calixto García, de los estadounidenses Felix Weldon y Elbert Peets, entre otros. En este ciclo afloran los artistas cubanos Juan José Sicre, Teodoro Ramos Blanco, Florencio Gelabert, Agustín Cárdenas, y las conocidas y reconocidas escultoras de todos los tiempos: Rita Longa y Jilma Madera.
Con el triunfo de la Revolución, la producción escultórica tarda en cambiar su estructura formal y de concepto. Se seguirán haciendo obras con reminiscencia de la abstracción y de la cultura popular tradicional: motivos aborígenes, figuraciones marinas y decoraciones tomadas de la flora y la fauna, aun cuando los sucesos que trajeron la libertad a Cuba en 1959, influyeran en las líneas estilísticas de la producción escultórica del período. De este momento son: Eugenio Rodríguez, Sergio Martínez, Agustín Drake, Sandú Darié, Osneldo García y José Antonio Peláez.
A finales de los años 1960 es que comienza la sistematización de grupos interdisciplinarios integrados básicamente por arquitectos y escultores, junto al gran auge del movimiento escultórico de Las Tunas, al oriente del país.

La generación de escultores cubanos de esta época, a diferencia de los pintores que emergieron en el mismo momento, tardaron en hallar su propio camino y hacerse sentir en el ámbito cultural. René Negrín, Jorge WilliamCabrera, Fausto Cristo, Juan N. Quintanilla y Alcides Rivera son algunos de los que conforman la lista de creadores de los años 1970. Enrique Angulo, Evelio Lecour y José Villa, también de esa generación, fueron los artistas que encontraron en la escultura monumentaria su camino, destacándose en esta vertiente.

Los años 1980 trajeron para el ámbito cultural cubano diferentes cambios que tornaron la década interesante en cuanto a propuestas artísticas. En el espacio escultórico se crearon diferentes eventos: La Escultura en la Revolución (1983), el Salón de la Ciudad (1985) y en 1986, la escultura pasa a formar parte también de la Bienal de La Habana; además, se celebran simposios de escultura ambiental en los años 1983 y 1988, y la exposición Formas bajo la luz, que conmemora el quinto aniversario de la fundación del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (CODEMA), importante institución para la escultura cubana. En estos años se destacan los nombres de Eliseo Valdés, Tomás Lara, Carlos González, Jorge Arango, Ramón Casas y María Elena Millán.

De esta forma la escultura fue tomando pasos agigantados en el panorama artístico, con nuevos escultores y una obra encomiable. Algunos son: Juan Francisco Elso Rubén Torres LLorca, Florencio Gelabert Soto, Alejandro Aguilera, y otros más contemporáneos: Kcho (Alexis Leyva), Carlos Estévez, Abel Barroso, Los Carpinteros, Osvaldo Yero, Esterio Segura, Guillermo Ramírez Malberti, Rafael Gómez, Julio Neira, William Pérez y Saidel Brito.
 

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